CASABLANCA, 2 de Agosto de 2.007
En Casablanca, a 2 de Agosto de 2.007
Mis últimos días en Marruecos han sido como una frenada lenta, una sesión al tiempo, un suave retardo con olor a espera. Mi pensamiento ya esta al otro lado del desierto mientras mi corazón apura las horas aquí, dividido entre la pasión queprecede a la aventura y la melancoliza en la que siempre vienen envueltos los recuerdos. Tan cerca y tan lejos, tan nuestro y tan suyo, Marruecos me lleno con la sorpresa de un encuentro inesperado y, como aquella mujer que un día me fascino, acabo quedándose conmigo con la misma fuerza de ese primer amor.
Sobre la virginidad, rezumaba constantemente la historia compartida, y lugares desconocidos me resultaban familiares, aunque nunca antes los hubiera pisado. Los paisajes, los gestos y las miradasse confundían, a veces, con los míos, como si la sangre que corre por mis venas no hubiera cruzado jamásel estrecho. Y sin embargo, es tan grande la intensidad del contraste, que no fueron pocos los días en los que el desconcierto se adueñó de mi, y las distancias, que en los mapas me parecían cortas, se alargaban entonces como pasos de gigante.
Marruecosse hizo presente en mi sueno con las senas del arquetipo, lejano e incomprensible pero tan mío como si siempre hubiera estado ahí, como si nunca se hubiera ido,un descubrimiento increíble con un viejo sabor a retorno.
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pablo dijo
Cuanto hubiese deseado haber compartido contigo algunos de esos momentos que describes en Marruecos. Espero tener otra oportunidad...
6 Agosto 2007 | 05:53 PM