La bahía que mira al poniente
Ushuaia, Tierra del Fuego, a 24 de Julio de 2.006
"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."
Eduardo Galeano
Cuando los primeros viajeros llegaron a estas misteriosas tierras se encontraron un inhóspito pero bellísimo lugar salteado de almas errantes que vagaban de un lado a otro sobre sus canoas. Los indios yaganas, a pesar del frío y el frecuente mal tiempo, llevaban poca o ninguna ropa y para mitigar las bajas temperaturas encendían fuegos que no se apagaban nunca, incluso sobre sus rudimentarias embarcaciones, lo cual inspiró a los europeos para dar a esta región su nombre. Hoy ya no quedan yaganas en Tierra del Fuego pero sus llamas testigo siguen ardiendo en cada rincón y son de esas que no puedes mirar sin parpadear, de esas que, si te acercas, te encienden.
En Ushuaia no sólo se encuentran las Montañas con el Océano: aun hoy sigue siendo un lugar al que llegan almas errantes de todo el Mundo a la búsqueda de una sensación que sólo se puede encontrar aquí, una sensación que desborda con creces el recipiente de la palabra para derramarse por el vasto territorio de lo inexplicable. En los paisajes nevados, en cada atardecer, pero sobre todo en el corazón de sus gentes se encuentra siempre presente el calor de esa hoguera eterna que desde tiempo inmemorial ilumina este lugar con los deseos de millones de buscadores.
La bahía que mira al poniente -significado de Ushuaia en la lengua de los yaganes-, lejos de suponer el fin de un viaje, es el comienzo no de uno sino de muchos viajes. Aquí, donde el horizonte se vuelve del revés, dejé un trozo de mi infancia y encendí una vela, una llama que iluminará siempre el recuerdo de un lugar que ya forma parte de mi historia.

Diego Garcia dijo
Gus, el mismo dia mientras tu estabas abajo, yo estaba arriba! En Puerto Iguazu, frontera con Brasil y Paraguay. Selva semitropical humeda, papayas, pajaros con cabezas rojas, etc, plantas raras, jaguares. Me gusto mucho la simplicidad de la gente, el canto de los pajaros en la mañana, el parque nacional Iguazu, su diseño funcional, simple, eficaz, y sus cataratas (que tienen 60% del caudal por la sequia de la zona). Seguro un dia pasas por alli, y el tema seria: las misiones jesuiticas, los guaranies, los contrabandistas y el narcotrafico (Paraguay, Argentina, Brasil).
Bueno, muy lindos tus comentarios, que sigas bien!
Abrazos, Diego de Paris, el amigo de Pi
25 Julio 2006 | 01:05 PM